La gente suele hacer un repaso de su año con el año nuevo. Yo no, yo prefiero hacerlo en verano, cuando más feliz estoy y relajado, para no dejarme nada en el tintero.
Este año ha sido el más raro de mis 21 veranos, pues he trabajado (aunque fueran prácticas) por primera vez, y he sentido lo que es ser un parado.
El año comenzó con el final del verano y el comienzo del curso, el cual duró tres meses, tres meses maravillosos en los cuales hice mi primer proyecto a gran escala, un aula de psicomotricidad. Y fue aún más maravilloso el llegar de las prácticas. El horario fue algo duro (pues salía de currar a las 4 sin comer) pero a la par fue muy reconfortante. Pasé horas aprendiendo a manejarme en el aula, a manejarme con los padres y compañeras de trabajo y aprendí mucho de los niños, y recalco el "de los niños", pues ellos saben enseñarte lo que quieren sin hablarlo.
Tras esto llegó diciembre, con sus despedidas, su presentación del proyecto y las navidades. Fue de los peores meses ya que tuve que despedirme de mucha gente y sobre todo, personas. El trago amargo continuaría enero y febrero, conociendo la sensación amarga y dolorosa de ser un "nini". Sentirse inútil para la sociedad es duro, pero más aún sentirse así ante uno mismo...pero pasando a pies puntillas los siguientes meses (donde el Entroido y otras festividades me sacaron las sonrisas pertinentes) llegamos a junio.
Junio fue ese mes salvador, cuando llegó junio mis amigos acabaron sus clases y pude hacer esas cosas que tanto llevaba esperando, y conocí a mucha gente encantadora, que estaba de erasmus en mi ciudad. De ahí conecté especialmente con dos chicas, una eslovena y otra italiana, las llevo en mi corazón. Posteriormente se fueron, el fin de una etapa tan alegre dejó otra triste despedida a mediados-finales de julio.
Y llegamos casi sin quererlo a mi cumpleaños, celebrado como cada año en el Santiago Apóstol.
Esto ocurrió a falta de una semana de viajar a Escocia, el primer viaje de vacaciones prolongado en el tiempo fuera de España. Fue de las mejores experiencias de mi vida y lo repetiría sin dudarlo.
Concluyendo este año nos encontramos en mi pueblo, con unas personas maravillosas, a las cual empecé hoy a despedir (aunque espero verlas pronto) y vuelve esa sensación de terminar un año.
Uno de mis años favoritos, si no el mejor.
Solo he de decir a cada una de esas personas que participaron de mi año que las llevo en el corazón.
Buenas noches y hasta el año.
mércores, 23 de agosto de 2017
Fin de ciclo.
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